Entre Dios y Yo

Mis Experiencias en el Caminar Cristiano

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Los Valientes de David

EleazarLa biblia, en el capítulo 23 del 2ndo libro de Samuel, destaca a un grupo de soldados que era parte del ejército del Rey David. A este pequeño grupo de poco más de 30 soldados se les describe como “los más valientes de David.” De estos soldados sobresalen tres que por su valor y entrega fueron considerados los más valientes entre los valientes. El compromiso, la firmeza y entrega que vemos en estos valientes guerreros son cualidades que nosotros como cristianos necesitamos emular para llevar una vida agradable ante los ojos de Dios y ver sus milagros obrar en nuestras vidas.

2 Samuel 23: 8-11 (NVI) dice: “8 Éstos son los nombres de los soldados más valientes de David: Joseb Basébet el tacmonita, que era el principal de los tres más famosos, en una batalla mató con su lanza a ochocientos hombres. 9 En segundo lugar estaba Eleazar hijo de Dodó el ajojita, que también era uno de los tres más famosos. Estuvo con David cuando desafiaron a los filisteos que se habían concentrado en Pasdamín para la batalla. Los israelitas se retiraron, 10 pero Eleazar se mantuvo firme y derrotó a tantos filisteos que, por la fatiga, la mano se le quedó pegada a la espada. Aquel día el Señor les dio una gran victoria. Las tropas regresaron adonde estaba Eleazar, pero sólo para tomar los despojos. 11 El tercer valiente era Sama hijo de Agué el ararita. En cierta ocasión, los filisteos formaron sus tropas en un campo sembrado de lentejas. El ejército de Israel huyó ante ellos, 12 pero Sama se plantó en medio del campo y lo defendió, derrotando a los filisteos. El Señor les dio una gran victoria.”

Tres soldados y tres diferentes hazañas, pero enfoquémonos por un momento en solamente uno de estos tres soldados. Enfoquémonos en Eleazar, específicamente en los versos 9 y 10: “En segundo lugar estaba Eleazar hijo de Dodó el ajojita, que también era uno de los tres más famosos. Estuvo con David cuando desafiaron a los filisteos que se habían concentrado en Pasdamín para la batalla. Los israelitas se retiraron.”

El compromiso de Eleazar no era con el resto de los soldados y por eso permaneció junto a David. Su compromiso era con el rey. Mientras las cosas estaban en orden y todo iba bien el resto de los soldados estaban con el rey, pero cuando la situación empeoró y la cosa se puso fea, dice al final del versículo 9, que “los israelitas se retiraron” pero Eleazar “estuvo con el rey.” Los israelitas, que fueron testigo de todas las hazañas de David en el campo de batalla y sabían el tipo de guerrero que era el rey David, dudaron de la capacidad del rey de vencer a los filisteos y le huyeron al problema que tenían de frente.

Cuando los demás te abandonan  recuerda que tu compromiso no es con ninguna persona, tu compromiso es con el rey. Tu fidelidad se pone a prueba en momentos como estos. Solo podemos imaginar cuán difícil fue ese momento para Eleazar. Definitivamente sintió miedo cuando miro a su alrededor y vio a un lado a sus compañeros huyendo del lugar y al otro lado al rey David preparado para la batalla, aferrado a su espada y escudo, con la confianza puesta en el que lo hizo rey. Qué hacer en un momento como este? Pelear junto al rey o huir con los demás?

El verso 10 continua: “pero Eleazar se mantuvo firme y derrotó a tantos Filisteos que, por la fatiga, la mano se le quedó pegada a la espada. Aquel día el Señor les dio una gran victoria. Las tropas regresaron adonde estaba Eleazar, pero sólo para tomar los despojos.”

Que mejor que permanecer al lado del ungido de Dios. Eleazar sabía esto y eligió permanecer al lado del rey David. Eleazar sabía todo lo que Dios había hecho por David—su sabiduría, sus victorias, su reinado. El sabía que si Dios no había dejado a David durante todo ese tiempo tampoco lo iba a dejar solo frente a los Filisteos. Eleazar se mantuvo firme y esa misma firmeza es la que espera Dios de nosotros en momentos difíciles. Huir de los problemas es solo declarar que no confiamos en que nuestro rey nos puede liberar de ellos. Permanecer firmes es confiar en que Dios va hacer el milagro.

Eleazar recibió su milagro. Como todo ser humano, después de pelear con todo un ejército, se sintió cansado. Eleazar dio su máximo pero llego al punto de no poder más. El verso 10 dice que “la mano se le quedó pegada a la espada” pero en realidad yo no creo que la espada simplemente se le pego de la mano, yo tengo la certeza de que Dios mismo tomó la mano de Eleazar con su espada e hizo lo que Eleazar no pudo hacer con sus propias fuerzas. Cuando tu das tu máximo ante cualquier situación y no es suficiente, Dios mismo toma el control y se glorifica. Dios hace un milagro.

Si hay algo que estos tres soldados tenían en común es que se engrandecieron cuando permanecieron firmes en un momento en que los demás los dejaron solos. El verso 8 menciona que Joseb Basébet vencio a 800 hombres en batalla. No menciona exactamente que estaba solo pero podemos asumir que si lo estaba ya que no se hace mención del ejército israelí o de otros soldados. El verso 9 menciona que el ejército israelí abandonó a Eleazar justo antes de la batalla y lo mismo le pasó a Sama según el verso 11. Tres valientes que no se dejaron llevar por la multitud. Aun cuando fueron abandonados por los demás, ellos dejaron de confiar en sus propias fuerzas para depositar su confianza en Dios.

Estos tres soldados reafirmaron su compromiso, se mantuvieron firmes y vieron su milagro. Desafortunadamente mientras estemos vivos siempre nos vamos a encontrar en medio de situaciones difíciles y de personas que solo van a estar a tu lado cuando les conviene. El resto de los soldados regresó al lugar donde estaban Eleazar y David, pero solo porque les era conveniente. El verso 10 dice: “Las tropas regresaron adonde estaba Eleazar, pero sólo para tomar los despojos.” No seamos cristianos por conveniencia, reafirmemos nuestro compromiso con Dios y seamos de los que nos mantenemos firmes en todo momento. Dejemos nuestras fuerzas en el campo de batalla para que al igual que Los Valientes de David seamos llamados Los Valientes de Jesús y recibamos nuestro milagro. No nos apartemos de nuestro rey porque nuestro rey no se aparta de nosotros.

El Mejor Amigo

Para las personas que no son cristianas, uno de los aspectos más difíciles de entender del cristianismo es la relación que como cristianos Dios quiere que tengamos con él. Muchos queremos que Dios conteste nuestras oraciones y haga milagros en nuestras vidas pero no nos esforzamos en tener una relación de tú a tú con Dios y solamente lo buscamos en momentos de necesidad o cuando se presenta algún problema. Pregúntate a ti mismo, ¿cómo te sentirías, o qué harías  si esta persona, conocido tuyo, solamente te llama cuando necesita de ti, solamente te busca cuando tiene problemas o para pedirte un favor, pero cuando está en buenas no te busca ni te llama? Por supuesto que muchas veces cedemos y podemos servir de ayuda pero va a llegar el momento en que simplemente vamos a decir no puedo.

Nuestra relación con Dios tiene que ser una relación activa las 24 horas del día, los 7 días de la semana, durante 365 días del año, no solamente una vez a la semana, cuando me acuerdo, o cuando necesito. Dios quiere que nuestra relación con el sea una de mejores amigos. Cuando nuestro mejor amigo ve la necesidad en nosotros en momentos difíciles, no tenemos ni que pedir ayuda porque sabemos que ese amigo va estar ahí. De esa misma manera obra Dios con sus siervos fieles, en momentos difíciles, cuando le pedimos,  muchas veces nosotros estamos tarde porque Dios ya está trabajando por nuestra situación antes de nosotros presentársela. La pregunta importante aquí es, ¿Y cómo puedo entablar una relación intima con Dios, como puedo ser el mejor amigo de Dios? Fácil, de la misma manera que te harías amigo de cualquier otra persona; hablándole, buscándolo. De la misma manera que hablando e invirtiendo tiempo con las personas fortalecemos lazos de amistad, con Dios, por medio de la oración, su palabra, y el congregarnos, nuestros lazos de amistad con Dios se fortalecen.

La palabra en Salmo 119:2 describe a los que buscamos a Dios como bienaventurados, dice “Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan” La palabra también nos exhorta a que nos comuniquemos con él. En 1 Tesalonicense 5: 17 dice “Orad sin cesar” en otras palabras, no dejes de comunicarte con Dios. Habla con Dios en todo momento. No hay mejor amigo que Dios, es fiel, dueño del oro y la plata, medico por excelencia, todo lo sabe, todo lo ve, creador de los cielos y la tierra. ¿Qué mejor amigo que Dios? Nadie. Que Dios los bendiga.

Tiempo

Esta semana hablaba con mis compañeros de trabajo acerca de las compras navideñas, y entre charlas uno de ellos menciono lo rápido que parece pasar el tiempo. Parece que fue ayer que despedimos el 2010 – dijo uno de ellos. Esta conversación me tuvo pensando todo el día en las diferentes ocasiones de mi vida que aunque todavía están frescas en mi mente, ya van varios años que pasaron. Por ejemplo, ya van ocho años desde que me gradué de la high school, cuatro años desde que me casé, y mi hija ya mismo cumple dos años. Pensando en esto me pregunté, ¿En qué estoy invirtiendo mi tiempo? ¿Estoy invirtiendo mi tiempo en cosas que valen la pena o estoy perdiendo el tiempo en los afanes de la vida?

La biblia dice en Eclesiastés 3:1-8 que hay tiempo para todo. Comienza diciendo que “hay tiempo para nacer, y un tiempo para morir; un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar” y termina en el versículo 8 diciendo “hay tiempo para amar, y un tiempo para odiar; un tiempo para la guerra, y un tiempo para la paz.”  Pero esto no necesariamente significa que tengamos el tiempo para hacerlo todo o que lo podremos hacer todo. Tenemos que ser sabios en como invertimos nuestro tiempo. Personalmente, yo trato de invertir mi tiempo en las dos cosas más importantes en mi vida – Dios y mi familia. Para mí todo lo demás esta demás, pero Dios quiere que también invirtamos nuestro tiempo en sus hijos, nuestros hermanos, las almas que aun no lo conocen. Y la mejor manera de hacer esto es invirtiendo un poco de nuestro tiempo compartiendo las bendiciones que nos da Dios y su palabra, predicando no solamente de la boca pa’ fuera, también con nuestro ejemplo porque son muchos los ojos que están sobre el cristiano buscando el momento en que caemos pero pocos se fijan en los momentos que nos levantamos. Y son exactamente esas las personas que Dios quiere que le demos un poco mas de nuestro tiempo. Dios quiere que le demos lo que una vez a nosotros se nos dio. Que saquemos un poco más del tiempo que a lo mejor invertimos en cosas que no nos edifican para edificar a otros es lo que Dios quiere de nosotros.

Eclesiastés 12:8 dice – Vanidad de vanidades, todo es vanidad – y más adelante, en el verso 13 dice – El fin  de todo el discurso es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. En otras palabras, nada es más importante que hacer la voluntad de Dios, y su voluntad es que todos seamos salvos. Nuestro trabajo es poner un poquito más de tiempo en lo que verdaderamente importa – hacer su voluntad. Tenemos que invertir más tiempo compartiendo su palabra con los que la necesitan y menos tiempo afanándonos en cosas que verdaderamente no tienen valor. Queda poco tiempo, Mateo 24: 22 dice – “Sino se acortaran esos días, nadie sobreviviría, pero por causa de los elegidos se acortarán.” Hagamos la voluntad de Dios, invirtamos nuestro tiempo en lo que realmente vale la pena. Que Dios te bendiga.

Gracias

Esta semana se celebra el Día de Acción de Gracias, y aunque pienso que todos los días son días de dar gracias a Dios por su misericordia, este año quiero darle gracias a Dios en especial por los problemas y errores de el día a día. A lo mejor usted piense que los problemas o las situaciones no tan agradables no sean un buen motivo para dar gracias pero estos son factores muy importantes en la vida de cada ser humano. Seguro, a nadie le gustan los problemas pero estos muchas veces son simplemente señales de que vamos por el camino incorrecto y que debemos cambiar la táctica. Los errores nos hacen mas fuerte, personas mas maduras, nos dan experiencia, y lo mas importante de todo, nos recuerdan constantemente que no somos perfectos y que dependemos de Dios.

Un niño tiene que cometer muchos errores antes de aprender a escribir, se cae en incontables ocasiones antes de aprender a caminar, y hace sus necesidades en la cama antes de aprender a usar el baño (la parte mas difícil para los padres). Estos errores y muchos mas por venir le dan forma a esa personita que mas adelante se convertirá en un adulto productivo. Dios no quiere que cometamos errores, pero muchas veces esa es la única manera de hacernos entender que el camino que queremos tomar no es el indicado o que tenemos que hacer varios ajustes. Los problemas y los errores que cometemos no tienen sentido si no sacamos algo positivo de ellos. Albert Einstein una vez dijo “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.” Debemos de ver los problemas como lecciones que nos da la vida, como experiencias de aprendizaje y no el fin de el mundo. Obviamente siempre tendremos problemas que van a estar fuera de nuestro control, pero ahí es que la misericordia de Dios entra en acción. Esos problemas que nosotros no causamos pero nos afectan de una manera u otra, o situaciones que simplemente se nos han salido de las manos constantemente nos recuerdan que solo somos seres humanos imperfectos y que dependemos de Dios. Controlar esos problemas que nosotros no podemos controlar es al especialidad de Dios, lo único que tenemos que hacer es depositarlos en sus manos.

Si algo bueno tienen los problemas y errores es que siempre guardan una lección, algo nuevo que podemos aprender. Piensa por un momento en tus talentos, habilidades, o experiencias y te darás cuenta que no todo lo aprendiste de la noche a la mañana. Por eso le doy gracias a Dios por ellos, porque la gran mayoría de lo que hoy sé y soy lo he aprendido de lo que muchos llaman “los cantazos de la vida.” Y cuando no he tenido fuerzas para soportar esos cantazos y realizo que solo soy un ser humano imperfecto, ahí esta Dios para levantarme y encargarse de ellos. Que Dios te bendiga.

El Momento es Ahora

Estoy seguro que la mayoría de nosotros hemos dicho o escuchado a personas decir cosas como “Yo voy a la iglesia cuando me salga del corazón” o “Yo empiezo a buscar de Dios cuando Dios me llame.” No me gustaría llamarle a esto excusas pero lamentablemente eso es lo único que son. No me malinterpreten, yo no soy quien para juzgar a nadie, pero esto son simplemente palabras de una persona atada y sin la mas mínima intención de buscar de Dios y hacer un cambio en su vida. Repito, no escribo esto para juzgar a nadie, solo quiero resaltar las posibles consecuencias de buscar de Dios “cuando tenga el tiempo.”

Primero que nada el tiempo perfecto para empezar a buscar de Dios es ahora. Nadie sabe que sera del mañana, y en los tiempos en los que estamos viviendo estar alejado de Dios no es la mejor opción. Alguna vez has pensado ¿Que sera de mi si mañana la muerte me sorprende? o ¿Que tal si Dios decide buscar a los suyos en este momento, estaré yo entre ellos? Usualmente cuando estamos bien Dios no nos pasa por la mente y mucho menos queremos congregarnos, pero cuando las cosas se ponen malas lo primero que decimos es “hay Dios mio.” Esto no es malo porque la palabra dice que “Dios, no desprecia al corazón quebrantado y arrepentido” (Salmos 51:17) pero ¿Para que esperar a estar deprimidos o en una situación difícil cuando podemos buscar de Dios ahora y refugiarnos en la roca cuando estas situaciones lleguen? Si esperamos a “que nos salga del corazón” lo mas probable es que nunca hagamos nada y nos sigamos hundiendo en el pecado, lo que hace cada vez mas difícil acercarnos a Dios. Mientras mas tiempo estamos fuera de su presencia y de su protección mas vulnerables somos a los ataques de el enemigo. El enemigo no perdona ni pierde oportunidades y si el sabe que en nuestro corazón se despierta el deseo de buscar de Dios, el enemigo va hacer todo lo que este a su alcance para evitarlo. Considero que “esperar a que Dios me llame” simplemente no es excusa. Si alguna vez te han invitado a alguna iglesia o algún cristiano te ha hecho algún tipo de acercamiento para que conozcas a Dios o para compartir la palabra contigo, quiero informarte que Dios ya te llamó. Una de las maneras que Dios nos habla es a través de sus siervos y si alguna vez le has dicho que no a algunos de esos siervos simplemente le has dicho que no a Dios.

Como cristianos nuestro deber es servirle de voz a Dios para darle a conocer. Cuando te encuentres con una respuesta como esta simplemente resalta estos puntos y déjale saber a esa persona que tu eres la voz de Dios que el o ella están esperando a que le llame. Deja siempre claro que mañana puede ser muy tarde y que el mejor momento para comenzar una relación con Dios es ahora no “cuando salga del corazón” ni “cuando Dios me llame.” Dejémonos de excusas y tomemos la decisión firme de comenzar una relación con Dios. Hoy te digo que Dios te esta llamando y esperándote con los brazos abiertos ¿Cual va a ser tu respuesta, un si o un no?

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